Rascafría

Qué ver y hacer en Rascafría

Enclavada en el corazón mismo del Valle del Lozoya, al pie de los puertos de Cotos y de La Morcuera y a unos 100 kilómetros de la capital, Rascafría es una de las villas más hermosas de la sierra. Si eres un enamorado de la naturaleza, disfrutarás de montañas, de bosques de cuentos nórdicos, de agua y del discurrir lento del tiempo entre paredes de piedra, ideal para desconectar del ritmo frenético actual en un paraje bucólico.

La barrera natural que supone la Sierra de Guadarrama y la belleza de este entorno han sido, sin duda, factores determinantes para que reyes, nobles y religiosos construyeran relevantes edificaciones como fortalezas defensivas, monasterios o iglesias en estas tierras. Así, el origen y evolución de Rascafría está unido a la existencia del Monasterio de Santa María del Paular.

El término municipal de Rascafría comprende dos núcleos de población: Rascafría que es la cabecera municipal y Oteruelo del Valle. Ambos pueblos, fundados por pobladores segovianos, tienen sus orígenes en la Edad Media. Rascafría se mantuvo vinculada a Segovia hasta el año 1833, formando parte del sexmo de Lozoya. Su economía dependió de la cartuja de Santa María de El Paular desde la fundación de ésta, en 1390, hasta el siglo XIX. Durante todo este largo periodo, el monasterio gozó de la protección de los reyes castellanos.

Rascafría

Rascafría mantiene hoy en día su carácter rural en un entorno natural y cultural muy bien conservado, como puede observarse en sus numerosos ejemplos de arquitectura tradicional serrana, numerosas dependencias agropecuarias, algunos molinos, puentes, casonas, serrerías… Descubre la oferta de turismo natural que tiene Rascafría. Cada estación del año es especial en este entorno: las setas y frutos en otoño, la nieve en invierno, la explosión de color en primavera y las frescas aguas de «Las Presillas» para bañarse en verano.

Qué ver en Rascafría

Además de un patrimonio natural único, Rascafría es poseedora de un rico patrimonio histórico y artístico. Disfruta de un paseo por el pueblo, comenzando por la Plaza de Trastámara, donde se ubica la Casona del mismo nombre y que, antaño, fue un hospital. El portón y el porche de la casa, construida en un solar de los Trastámara, son originales del siglo XIV y constituyen los únicos ejemplos de la arquitectura urbana de la época que subsisten en la villa de Rascafría. No te puedes perder el Ayuntamiento, un edificio neomudéjar construido a principios del s XX sobre las ruinas del anterior ayuntamiento, ni la monumental Parroquia de San Andrés Apóstol, que data del siglo XV y ha sido declarada Bien de Interés Cultural. Ofrece una interesante mezcla de elementos góticos, renacentistas, barrocos y contemporáneos. Está dividida en tres naves, y en su interior alberga piezas artísticas de interés, procedentes de la cartuja de El Paular, como una estatua del arcángel San Miguel, del siglo XVIII, realizada por Luis Salvador Carmona.

Pero si existe un lugar mágico en Rascafría, ése es el Monasterio de Santa María de El Paular. En armonía con el majestuoso paisaje de cielo azul, densos pinares e imponentes cumbres que le rodean, recorrerlo es, sin duda, una experiencia inolvidable. El conjunto arquitectónico del Monasterio de Santa María de El Paular está formado por el monasterio, la iglesia y un palacio.

Declarado Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento Nacional desde 1876, la primera Cartuja de Castilla fue fundada por la Casa Real de los Trastámara en 1390. En poco tiempo se convirtió en uno de los más importantes monasterios de España, reflejo del poderío social y económico de la orden de los cartujos. Dan fe de ello los tesoros artísticos que lo componen, como el monumental retablo mayor, tallado en alabastro o el tabernáculo de desbordante imaginación barroca. El Monasterio es una joya del arte monacal que cuenta con una rica colección de pinturas de Vicente Carducho. En él podemos admirar 52 de las 56 pinturas originales, cedidas por el Museo del Prado.

Monasterio de Santa María del Paular

Además de los elementos monumentales, pasear por sus calles nos lleva a descubrir una arquitectura tradicional, que nos remonta a otros tiempos en los que la agricultura y la ganadería eran la base de la economía de sus habitantes y conformaba su estilo de vida. Ejemplos de esta arquitectura son: la Casona del siglo XIV, la de Postas o la de los Batanes (siglos XVIII y XIX respectivamente) así como los Puentes del Perdón y de La Reina (S.XVIII). El Puente del Perdón, situado frente al Monasterio de El Paular, fue construido para hacer más cómodo y accesible el tránsito desde el monasterio al molino de papel. Según la leyenda, el puente lleva este nombre porque los reos podían apelar su sentencia por última vez y ver conmutada su condena si el tribunal lo consideraba de Justicia

El gran valor natural de su entorno nos incita a recorrer caminos y sendas que nos adentran en lo más profundo de sus montes y nos llevan hasta rincones increíbles, y dónde la presencia del agua se siente por todas partes. Si vas en verano, puedes relajarte con un día de baño en las piscinas naturales de Las Presillas.

Qué hacer en Rascafría

Naturaleza, historia y cultura se unen en esta pequeña villa serrana para ofrecer a los visitantes multitud de opciones:

Turismo de naturaleza: Todo el territorio de Rascafría está protegido por el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama. Atravesada por el arroyo del Artiñuelo, se enclava en un profundo valle, cuyas laderas son bosques que experimentan una auténtica metamorfosis en cada estación del año. Esta villa te ofrece tanto rutas cómodas para hacer en familia y disfrutar de los atractivos del pueblo y la naturaleza que lo rodea, como rutas de senderismo para descubrir lugares como la Cascada del Purgatorio, el bosque finlandés, o disfrutar de la vista del valle del Lozoya desde el Mirador de los Robledos.

Turismo cultural: Rascafría cuenta con uno de los patrimonios culturales más ricos de la zona. Encontrarás interesantes edificios que visitar, pero también museos y yacimientos arqueológicos en los alrededores. Además de la visita obligada al Monasterio de Santa María de El Paular, puedes visitar la Sala Permanente Luis Feito, uno de los miembros fundadores del Grupo El Paso, que donó en 2002 parte de su obra por su vinculación familiar y afectiva a Oteruelo del Valle. Compuesta por más de 150 obras, es un conjunto que permite estudiar la evolución pictórica del artista, ya que recorre toda su trayectoria gráfica.

Parroquia de San Andrés Apóstol

No olvides sus fiestas populares, el calendario de Rascafría está plagado con multitud de festividades. De las fiestas del período invernal, las corridas de cintas en carnaval constituyen un vestigio de las antiguas corridas de gallos. El ciclo de primavera se inicia con la celebración de la Semana Santa. Con la llegada del buen tiempo, se celebran numerosas romerías en honor de la primavera, y en verano, con la cosecha y la recogida, estallan los festejos patronales.

Turismo gastronómico: La buena cocina es otro de los grandes atractivos turísticos de esta villa durante todo el año. La importancia que en su elaboración tienen los productos de temporada, como las numerosas setas -la Sierra Norte cuenta con un abundante patrimonio micológico- y la carne de caza. Todo ello maridado con caldos de Denominación de Origen Vinos de Madrid. A la hora de elegir dónde acudir, tienes numerosas opciones, pues el número de acogedores restaurantes que hay en Rascafría es bastante amplio.

De las mejores épocas para visitar Rascafría son los meses de octubre y noviembre coincidiendo con Jornadas Gastronómicas de Setas, Caza y Vino. Durante esos días, los restauradores de la zona ofrecen a sus clientes una selección de las mejores recetas preparadas con los ingredientes naturales que se dan en los bosques de este inigualable rincón de la Sierra de Guadarrama.

¡Escápate a Rascafría y déjate guiar por el rumor del agua!