| Triball: lo que la Gran Vía esconde |
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![]() Situado a un paso de la Gran Vía, entre las calles Valverde, Corredera Baja de San Pablo y Desengaño, el barrio de Triball –Triángulo de la Ballesta- ofrece una propuesta de ocio, cultural y gastronómica a gusto del consumidor. Dos años después de que se iniciara el proyecto de cirugía urbana para convertirlo en un enclave de la vanguardia madrileña, la llegada de diseñadores, la organización de mercadillos y una forma de vida sostenible están ayudando a que se cumpla este objetivo. De paseo por el BarrioUna mujer altiva, inmóvil y, aparentemente, indiferente nos mira de soslayo. Nos da, a regañadientes, la bienvenida al café La Paca (Valverde, 36). A su café. Está celosa, sabedora de que acabamos de disfrutar de una comida cargada de sabor y tradición. Lo llevamos escrito en los ojos y, también, en los cinturones que casi no podemos abrochar. Venimos del restaurante Casa Perico (Ballesta, 42), donde los refrescos son lo único que se sale de la comida casera y artesanal que ofrecen. Digamos, que son el contrapunto de modernidad. Y, vea usted, qué modernidad, cuando estos refrescos se utilizan para acompañar un cocido madrileño de los que se consiguen tras horas a fuego lento en una olla de barro o unos platos de puchero que un hombre, sentado en la mesa de al lado, prueba asombrado porque saben igual que los que hacía su abuela. Por supuesto, el que prefiera un buen vino, también puede tenerlo. La mujer no sabe si dejarnos pasar. Grabada en una placa, se esfuerza por cambiar los trazos para dibujar en su rostro una mueca de disgusto. Pero no puede. Mantiene su media sonrisa. Está triste. Mira nuestras bolsas. Sabe que hemos estado de compras, que hemos descubierto La Maison de la Lanterne Rouge (Corredera Baja de San Pablo, 45), una tienda que despliega ante nosotros sus encantos en forma de pendientes, diademas, pulseras y sombreros. Los vestidos cuelgan a lo largo de las paredes ofreciendo una alternativa a la moda en serie a la que estamos acostumbrados. Las tiendas del Triángulo de la Ballesta crean tendencia, no sólo en la moda sino también en la cultura, convirtiendo parte de sus locales en sala de exposiciones donde los artistas encuentran una nueva vía de expresión. Y es que el barrio ha cambiado y Paca lo sabe. Se ha resignado a dejarnos pasar. Desde la lejanía, a través de la ventana, ha seguido nuestros movimientos. Nos ha visto acomodarnos en un sofá vintage y pedir un café, mientras de los altavoces sale la voz de una cantante francesa que agradece entusiasmada los aplausos y vítores de su público. Unos chicos comen quiche y pizza, al tiempo que tratan de arreglar el mundo. Poco a poco, los agradecimientos de la cantante dan paso a una melodía electrónica. Su vestido rojo salpicado de lunares blancos nos avisa de que sigue ahí. Ha estado esperando nuestra salida. Sabe que nos vamos a pasear por su barrio y que ella no puede. La prisión de hojalata en la que está grabada se lo impide. Tranquila Paca, que nosotros te contamos lo que veamos. Te contaremos cómo entra y sale la gente de la Iglesia de San Antonio de los Alemanes, cómo los vecinos esperan su turno para comprar fruta fresca y embutidos, carnes y pescado en Hermanos Gila Frutería. Te hablaremos de las obras que se están representando en el Teatro Lara, de cómo suena el agua de las fuentes de la Plaza Soledad Torres Acosta o la música indie que sale de las guitarras de los artistas que tocan en los locales de música en vivo. Seremos tus ojos, tus oídos y tu olfato. Por nosotros sabrás cómo baila la gente que se acerca hasta el Virtual (Ballesta, 2) o al Ya’sta Club (Valverde, 10), cómo huele la comida libanesa del bar Biblos (Corredera Baja de San Pablo, 4) o de qué color son las telas que se venden en la tienda Almacenes de Aragón (Corredera Baja de San Pablo, 15). Paca, el barrio del Triball está cambiando. Por supuesto, las cosas buenas se quedarán –el tendero seguirá llamando por su nombre a los clientes que cada día le compran el pan, los comensales continuarán disfrutando del buen hacer de los chefs de la zona y el bullicio de los coches de la cercana Gran Vía no encontrará su eco en las calles adoquinadas del Triángulo- y compartirán escenario con las que están por llegar –nuevas tiendas que ya salpican las calles del barrio, lugares en los que el ocio y la cultura ocuparán un lugar destacado y un nuevo concepto de vecindario en el que tradición y vanguardismo se den la mano-. Y es que el barrio está cambiando. Hay quienes, estableciendo un paralelismo con su proceso de recuperación, ya lo comparan con el Soho londinense. Pero, no señores, porque el Soho carece de ese sabor castizo que tiene este barrio ubicado en pleno corazón de Madrid. |
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Comentarios
Veintiseis años como madrileña y es la primera vez que paso por delante de tu café. Café la Paca. Antes temerosa, asomaba la cabeza desde la Gran Vía. Entonces creía intuir un barrio olvidado. Pero ahora, ahora no. El Barrio del Triball ha sido rescatado. Los madrileños ha traído a esta zona de Madrid, de nuevo, la esperanza, alegría y seguridad que predominaba hace años. Amiga Paca, no te imaginas la cantidad de veces que, desde entonces, he pasado por delante de tu Café. Soy esa que enfundada en una bufanda y gorro de color blanco pasea libre y segura por las calles de tu barrio.
Un saludito a todos y a disfrutar Madrid!