Turismo Madrid te lleva a conocer las históricas y las recién llegadas, desde la zona de la Castellana hasta el barrio de Ópera.
Desde el Paseo de la Castellana número 22 puedes acceder al
“Jardín de los Espejos”, donde se ubica la
terraza del hotel Villamagna. Nada más entrar, una fuente
zen de piedra, rodeada de velas anaranjadas, un suelo de arena y una florida vegetación, te dan la bienvenida. Los dj’s están pinchando música
lounge y ya sólo te queda pedir un
gin tonic en la barra para empezar tu noche de pleno relax. Y si quieres más intimidad, desde el jardín llegas a otra parte más resguardada, con decoración de estilo clásico, tras haber pasado por unas escaleras naturales de piedra.
Si sigues paseando por la amplia acera del
Paseo de Recoletos te encuentras con un "pabellón" acristalado, lo que te indica que acabas de llegar a
“El Espejo", un lugar ideal en cualquier época del año. A pesar de su decoración propia del estilo
art-nouveau, este rincón enmarcado entre fuentes, estatuas y árboles, se fundó en 1978.
Casi al lado se erige el histórico
Café Gijón.
Toma asiento y siéntete como uno de estos ilustres tertulianos que frecuentan el café literario. Su construcción se remonta a mayo de 1888, fecha en la que un emigrante asturiano en Cuba, Gumersindo García, decidió abrirlo. Desde entonces, este lugar ha pasado por varios dueños y reformas, manteniéndose como punto de encuentro para intelectuales y escritores de diferentes corrientes. Por estas mesas han charlado Santiago Ramón y Cajal, Valle Inclán, Benito Pérez Galdós, los mayores representantes de la “Juventud Creadora”, los de la generación del 27, Francisco Umbral o Mario Vargas Llosa. También
se cuenta que Camilo José Cela tomó la inspiración en estos rincones para escribir “La Colmena”.
Noches madrileñas con encanto dominicano son las que puedes vivir en
“El Jardín Brugal” de Casa de América, referente cultural de Ibero América en nuestro país. Este otro paraje privilegiado te permite aislarte del entorno metropolitano estando a tan sólo pocos pasos de la Cibeles, así después podrás retomar la Castellana para seguir de fiesta.
Dirigiéndonos hacia el
barrio de Huertas, una zona muy concurrida en lo que a terrazas se refiere es la
Plaza de Santa Ana. Está enmarcada entre la fachada vanguardista del hotel Me Madrid Reina Victoria y el aspecto neoclásico del Teatro Español, y vigilada por una estatua de Federico García Lorca.
Unos músicos callejeros amenizan las noches y los relaciones públicas de los locales del barrio se encargan de aconsejarte dónde ir a bailar, mientras pides una caña en uno de los bares que dan a la plaza. En el gallego “O cacho do José” puedes beber un albariño bien frío, en el “Lateral” puedes probar unas tapas de “cocina imaginativa”, sino puedes maridar tu cerveza con las propuestas del “Platerías”, del “Casa Guadalajara” o de “La moderna”.
Dejando Santa Ana y acercándonos hacia la zona de Sol pasamos por la
Plaza del Ángel. Sonidos de trompetas, saxófonos, contrabajos y un ambiente internacional te atienden en el Café Central. La terraza de este club de jazz es otra buena opción para tomar una copa al aire libre o picotear algo, sobre todo si te gusta la comida vegetariana.
Completamos este fresco recorrido en el entorno inigualable de la
Plaza de Oriente. Todo un lujo para la vista, ya que en frente tienes el
Palacio Real, los Jardines Sabatini y los Jardines de la plaza de Oriente, y si tienes suerte algún artista callejero acaba de ponerse a tocar una pieza de música clásica…el broche final a este paraje romántico lo pone el ambiente elegante y sofisticado del Café de Oriente, cuyo edificio fue construido sobre los restos del Convento de San Gil (S. XVII), del que aún se conservan unas dependencias que constituyen los salones del restaurante.