Tienes tiempo hasta las 17.30 de la tarde, los hay de lujo, para todos los bolsillos y para todos los gustos, y en
Turismo Madrid te indicamos donde encontrarlos, ya sea tu fin de semana de relax o estés planeando ir de cañas por la Latina, por tiendas o por museos. En algunos de los bares y restaurantes repartidos por los diferentes barrios de Madrid, esta costumbre culinaria anglosajona, que combina el desayuno y almuerzo, ya es un hábito muy difundido.
Un domingo, antes de dar un paseo por el Rastro, un buen brunch en el Ene (calle Nuncio 19) es la forma ideal de repostar energía. Sentado en una cómoda tumbona, puedes saborear unos
deliciosos bollos artesanos, zumos naturales y una amplia variedad de platos de cocina creativa, y sentirte un auténtico americano bebiendo un mimosa (cava y zumo de naranja), todo ello por 22 euros.
En el Nina, (calle Manuela Malasaña) en el barrio de Malasaña puedes
desayunar y comer al puro estilo neoyorquino, como si estuvieras en un local de Soho. Entorno minimalista, altos techos, grandes ventanales, sólo te falta probar los
benedict eggs, hechos con huevos escalfados, salsa holandesa y bacon, servidos sobre unas tortitas, ¡ahora sí que estás en la Gran Manzana! Y el viaje te ha salido por unos 22 euros.
El Oliver, en la calle Almirante, en pleno Chueca, es otra propuesta para
cargar las pilas tras haber trasnochado. Coge una mesa a lado de la ventana, a ver qué se cuece por el barrio…mientras tanto, en el interior puedes disfrutar de un ambiente sofisticado y unos exquisitos platos, tanto es así que el domingo este sitio se llena de incondicionales.
Si no has encontrado una mesa libre, en la misma calle está el Bristolbar, que sirve, sólo los sábados, “el verdadero
brunch & english breakfast”, según afirman rotundamente los mismos dueños. Elaborado con
productos 100% “brit” y bajo reserva, tal y como es costumbre en U.K. ¿Tienes antojo de esos desayunos londinenses con salchichas, huevos, champiñones, bacón, baked beans y tomate? Puedes satisfacer tus deseos a partir de 13 euros.
Para uno de esos fines de semana culturales por el Paseo del Arte, también tenemos una sugerencia donde reponer fuerzas antes de patearte las salas de los museos, en búsqueda de un Goya, un Picasso o un Van Gogh, entre otros muchos. Se trata del Ølsen (calle prado 15), un
restaurante y bar de copas de estilo nórdico, especializado en cocina escandinava de autor, donde puedes elegir entre una amplia carta de vodkas, tapas del norte de Europa y como no, puedes comer un riquísimo brunch por unos 24 euros.
Mientras que, si prefieres un lugar algo más recogido, te aconsejamos que vayas a
La Mantequeria. Situado en la calle San Bernardino 7, este local es una antigua tienda convertida en un sitio pintoresco donde disfrutar de un
brunch en un entorno tranquilo, ideal para leer el periódico, antes de retomar tu paseo por la Gran Vía. El menú es de 20 euros.
Entre 16 y 18 euros es lo que puedes gastar pidiendo un
brunch en el Toma (calle Conde Duque 14). Su cocinero es americano, así como el aire que se respira, la música años 50 de fondo te ayuda a entrar en situación…
la especialidad del Toma es Mountain Man Breakfast, una presa de cerdo ibérico con patatas fritas, setas y dos huevos fritos, con un toque de pimienta y unas gotas de tabasco, bueno, habrá que digerir este sabroso plato, un paseo por la zona del Conde Duque, repleta de callecitas y tiendas diferentes te pondrá la tarea más fácil.
Para el final hemos dejado los
brunchs de lujo de los domingos, cuyo precio gira en torno a los 70 euros. Sí, es uno de estos días que quieres mimarte. Tomar un copioso desayuno en el medio del jardín de la
Belle Epoque del Ritz o en el restaurante del
Hotel Palace es una de las formas más acertadas. Los dos proponen bufés muy variados en los que no faltan ni el marisco, ni los platos de cuchara, incluyen sushi japonés o los mejores embutidos nacionales, y prevén
menús infantiles. Y como el lujo siempre viene acompañado de la exclusividad
el Palace te invita también a la actuación de una soprano y un tenor que interpretan fragmentos de La Boheme, El barberillo de Lavapiés o Rigoletto.
¿Se le puede pedir más a un día especial?